Una bella figura se me acercaba. La reconocí de inmedíato pero ella a mi no.
-Hola preciosa ¿Cómo te llamas?
El mar se arrojaba sobre ella. Parece que no me escucho. Probé otra vez.
-Eh, princesa. ¿te gustaría que nos conocieramos mejor? No te arrepentirás.
Se giró y clavó sus ojos en mi. Sus pupilas me atravesaron todo el cuerpo y este dio un absoluto temblor cuando el corazón empezó a latir mucho más fuerte. Me miraba, enfadada, bajo la lluvia y el mar. Se acercó para darme un empujón, por insolente y a punto estuvo de hacerlo.
-¡Oh cariño! ¿cuánto tiempo llevas esperando?
Su sonrisa no dejaba lugar a dudas: estaba deseando encontrarse conmigo....
viernes, 19 de julio de 2013
jueves, 18 de julio de 2013
Ida y vuelta a ningún sitio
...ALGUNAS COSAS NUNCA CAMBIARAN, GRACIAS AL SEÑOR...
-¡Intenta herirme de alguna manera, maldito zorro! Soy más rápido, y más listo, no podrás conmigo....
El espíritu umbrío puso su cuerpo en posición de saltar y atacar al muchacho. Dio un impulso y le arrancó las gafas de aviador que llevaba en la frente. Le había dejado un buen tajo con ese golpe.
Martí se sorprendió muchísimo. La velocidad del zorro negro fue tal que pasó como una centella a su lado. se disponía a volver a atacarlo por la espalda, pero esta vez el piloto se adelantó a sus movimientos. Lanzó el pie hacia el lugar donde creía donde le atacaría y le acertó una buena patada en el costado, destrozándose lo metatarsos del pie izquierdo pero acabando con el zorro.
Este salió volando hasta chocar con el tronco de un renegrido abeto, derrumbado por las bombas. La sangre casi morada del zorro salpicó el suelo. Era una de las extrañas criaturas de los monstruosos guerreros del País Negro.
El zorro había perdido el conocimiento y Martí aprovechó para observarlo: su pelaje no reflejaba ninguna luz, era la oscuridad total. Sus ojos amarillos estaban entreabiertos y sus grandes garras asomaban en sus patas. Era de gigantesco tamaño comparado con un zorro común, incluso para el más grande que pueda haber de su especie. Este zorro era del tamaño de un lobo mediano. Sus colmillos eran lo más terrorífico que se podía apreciar.
El zorro causó una avería en el motor del avión de Martí, para obligarlo a retrasarse mientras lo reparaba y llegaba la noche, en donde le podría atacar furtivamente.Eso pensó y muy equivocado no estaba.
Un grupo numeroso de scouters del País Negro había oído los lamentos del animal umbrío y se acercaban a Martí para intentar tomarlo por sorpresa pero este era un piloto y tenía muy buenos reflejos: con el rabillo del ojo pudo calcular que no era más de cinco y, con algo de fortuna no estarían muy bien armados. Disimuladamente, sacó una granada de luz, la arrojó hacia arriba y se dio la vuelta para evitar el flash cegador. Los silenciosos exploradores lanzaron gritos inhumanos de dolor, pero también sus característicos y animalescos aullidos, alertando a la tropa a la que pertenecían.
Maldiciendo su mala suerte, Martí agarró su bolsa de herramientas y víveres y se internó en el bosque, teniendo que abandonar su avión. Quien sabe cuando lo volvería a ver...
martes, 16 de julio de 2013
Academia técnico-militar "Gotitas del saber"
Miro por la
ventana. Todo el día me paso mirando por la ventana, cual perro, cual
bebé. Oigo a la gata y al perro. A veces, oigo a la perra en mi
imaginación o en mi recuerdos. Si no miro la ventana, miro las pantallas,
miro miro y miro. Regardé. Miro. Y no pasa nada. Las nubes toman forma y
sigo mirando, en esta prisión de cristal en la que se encuentra
aprisionada la mente del poeta/autor/protonihíl que solía ser.
Estoy solo, más solo que nunca (y he estado llegado a estar muy solo). Cuanto menos solo estas, más solo te sientes. Es un bucle eterno, infinítico, de la soledad plástica y artificial creada por aquella burbuja del hombre llamada "el espacio vital" que ha matado tantas relaciones humanas y ha hecho del mundo una epidemia de egoísmo. La sopa se me está quemando, pero no me importa. Esta está demasiado lejos. La verdad es que todo se va alejando mientras cambia. Y todo ese cambio es provechoso para todos menos para mí, SupermotorInmóvil que no sufre de tiempo aunque pulule por el espacio inundado en soledad.
A veces, me gustaría ser el Doctor Manhattan para poder abandonar definitivamente este zafio mundo lleno de personas y dejar se sentirme solo en compañía para empezar a sentirme solo en soledad.
Estoy solo, más solo que nunca (y he estado llegado a estar muy solo). Cuanto menos solo estas, más solo te sientes. Es un bucle eterno, infinítico, de la soledad plástica y artificial creada por aquella burbuja del hombre llamada "el espacio vital" que ha matado tantas relaciones humanas y ha hecho del mundo una epidemia de egoísmo. La sopa se me está quemando, pero no me importa. Esta está demasiado lejos. La verdad es que todo se va alejando mientras cambia. Y todo ese cambio es provechoso para todos menos para mí, SupermotorInmóvil que no sufre de tiempo aunque pulule por el espacio inundado en soledad.
A veces, me gustaría ser el Doctor Manhattan para poder abandonar definitivamente este zafio mundo lleno de personas y dejar se sentirme solo en compañía para empezar a sentirme solo en soledad.
TENIAN RAZÓN. BOWIE ES LA P****
domingo, 14 de julio de 2013
"El último tango lo bailamos hace mucho, Abigaíl..."
La tarde estaba carmesí, como todas las tardes que se ponen coloradas por el sol, cuando éste se va a acostar y nadie se da cuenta de lo maravilloso que es solo hasta que sale en Instagram. En esos momentos de Sol agónico y eterno me dan ganas de llorar, pero le pasa a todo el mundo.
Amar es difícil, pero ser amado es tan bonito. Ni siquiera amado, simplemente sentirte importante o al menos tener a alguien constante con quien se pueda hablar con el corazón y decir cosas inapropiadas o vergonzosas que pongan los mofletes del color rojo carmesí, color atardecer.
Dicen algunos que la sinceridad se encuentra en los ojos pero ¿y si no es así? ¿y si la sinceridad es un presentimiento o una intuición? Quedaría todo tan relativo pero ¿y si es mejor así?. Se buscan demasiadas cosas, demasiados valores. La vida es más simple. La vida son momentos que pasan, se usan y se desechan. Como bien dije aquella vez, la vida es como una caja de preservativos de los caros. Veinticuatro.
Mi vida es un ¡Ay! constante. Tengo buenos recuerdos, y vivo en un preservativo constante para no introducirme de lleno en esta sociedad infecciosa pero ¿y si quiero infectarme?
"...y decirte alguna estupidez..."
sábado, 13 de julio de 2013
Te quiero solo porque eres imbécil, que lo sepas...
Vendiste la carne más barata para el poeta más pobre. Para el más pobre de los poetas, aquel que vendía barato y bueno a veces. Vendías tu carne para alimentarlo, para que se desarrollara. Y acabaste matándolo. Con tu carne poco nutritiva y antinatural. Con tu alimentación poco constante, con la profanación de su paupérrima alma y la perpetuación de tus sueños en él. Aquél poeta maltrecho, que ahora llora solo o acompañado, aquel que te hizo daño con más aún que palabras sino con el corazón, como se daña de verdad. Aquel poeta, ahora viejo y poco exótico pero igual de pobre. Sí, ese demonio que ahora ronda las casa de putas buscando cariño o un sucedáneo de él por doscientos pesos, más o menos.
Pero por esa traición cochina que tu hiciste, puedo tenerte a mi lado ahora mismo así ¡que besa mis labios, habibi!
PROTOEARGASM
martes, 2 de julio de 2013
¿Alguna vez te has querido suicidar?
Es una buena pregunta, con un excelente planteamiento. Dejar la vida voluntariamente. Suicidarse. Cin los brazos flojos y las articulaciones desencajadas. Esa rara sensacion de cuando se duermen los miembros y no responden, como el corazón no late y se va qjuedando frío tu pecho, frío y hondo, dolor intenso. Todo eso.
Esa muerte, cerebral, impoluta y dolorosa. Rara. La muerte voluntaría. Voluntad. ¡Ay! qué es eso, llamado voluntad...
La podredumbre de los jazmines en tu cuerpo muerto sin morirse. Los ojos picantes y resecos, el cuchillo es frío. Hay más probabilidades de que el infierno sea helado que de ser un "infierno" pero nada puede ser peor que morir por hipo. (¡oh, maldito!)
Esa muerte, cerebral, impoluta y dolorosa. Rara. La muerte voluntaría. Voluntad. ¡Ay! qué es eso, llamado voluntad...
La podredumbre de los jazmines en tu cuerpo muerto sin morirse. Los ojos picantes y resecos, el cuchillo es frío. Hay más probabilidades de que el infierno sea helado que de ser un "infierno" pero nada puede ser peor que morir por hipo. (¡oh, maldito!)
domingo, 23 de junio de 2013
"Vámonos al Palmira" me dijo, poco antes de recibir un disparo...
Yo quiero dar un paseo colgado de tus piernas
rodeado de ángeles, llevado por ti, reina.
Su majestad, alteza del desierto
Que su boca suspira oasis de silencios.
Preciosa ¡suspira! Dame vida y maravilla
Preciosa, soy la rosa de los vientos:
Yo voy donde tu quieras con pasos bien seguros
Yo reniego del pasado y miro hacia el futuro.
Tu me miras con esos ojos celestiales
y me guío viendo las estrellas en tus ojos
¡Tarde, tarde! repites. Nunca es tarde
para volver a andar el camino desandado,
para trepar montañas agarrándonos las manos
y enjuagarnos el sudor el uno al otro.
Niña, ¡yo quiero contigo poco a poco!
Llevando la comida en mochilas infinitas,
viajando hasta la luz, donde llega el infinito.
Robando a las abejas de tu boca, la miel
y rodeando con mis brazos, tu bella y lisa piel.
Niña, me comes cuando tocas tu mis manos
engulliendo trozos grandes de mi cariño crudo.
Fascinante me parece tu sonrisa tan tántrica
que me muero por tenerte cuando siempre te he tenido.
Niña, por ti mira lo que he vivido...
sábado, 25 de mayo de 2013
Los santos inocentes*
..."¡Intenta sincopar esto!" me dijo Diego con esa voz tan suave que tenia siempre.
Me encontraba bastante sola cuando recibí su llamada. Pensé que quizás querría... no se. arreglar las cosas conmigo. Yo le quería, pero no podía soportar la idea de que no "pudiese vivir sin mí" así que dejé de tomarle en serio y me alejé de él. Me arrepentiría muchisimo, pues le hice demasiado daño, cosa que luego me devolvió (y en mayor medida).
Diego empezó a hacer los ritmos de boleros y que le habían enseñado en el conservatorio.
Me sorprendió bastante, se le daba muy bien. Yo acababa de empezar junto con él y , por supuesto, quería impresionarme. Fue una velada agradable, pero no podíamos volver a estar con juntos los dos.
Se lo deje muy claro y esperaba que lo hubiese comprendido. Quizás haya sido demasiado grosera.
De repente, me dijo que cerrase los ojos. y lo hice, algo encantada e intrigada.
Sin embargo, luego después de cerrarlos todo se nublo en mi mente y perdí la conciencia.
Al despertarme, estaba en una camilla, atada por las muñecas con pequeñas correas, al igual que los tobillos. Además, un grueso cinturón me oprimía el pecho, dificultandome mucho la respiración y haciendome sentir muy angustiada por no saber nada de la situación en la que estaba metida.
Dios, ¡que mal lo pasaría aquél día! Fue cuando descubrí que mi querido Diego (hasta aquél momento) no era más que un aspirante a psicópata con una habilidad retorcida en crear líos imaginarios en su mente. Exagero. Era solo un buen esquizofrénico cumpliendo su papel..
Lo estoy contando serena. Estaba asustada. Lo estoy en el recuerdo, y mucho además. Sobre todo cuando vi la pierna de mi amigo Pablo asada en una bandeja que Diego traía en un carrito, con la más grande de las sonrisas...
*Esto es anterior a esto
*Esto es anterior a esto
viernes, 24 de mayo de 2013
Complemento (in)Directo
...lo que hace la soledad con la gente (ya de por sí) trastornada...
Good-bye horses, I'm flying over you
Good-bye horses, I'm flying over you
Good-bye horses, I'm flying over you
Good-bye horses, I'm flying, flying, flying over you
You told me, I see the rise
But, it always falls
I see them come, I see them go
He said, "All things pass into the night"
And I said, "Oh no sir I must say you're wrong
I must disagree, oh no sir, I must say you're wrong"
Won't you listen to me
You told me, I've seen it all before
I been there, I've seen my hopes and dreams lying on the ground
I've seen the sky just begin to fall
He said, "All things pass into the night"
And I say, "Oh no sir, I must say you're wrong
I must disagree, oh no sir, I must say you're wrong"
Won't you listen to me
Ooooooooooooooo
Ooooooooooooooo
Good-bye horses, I'm flying over you
Good-bye horses, I'm flying over you
Good-bye horses, I'm flying over you
Good-bye horses, I'm flying, flying, flying over you
Good-bye horses, I'm flying over you
Good-bye horses, I'm flying over you
Good-bye horses, I'm flying over you
Good-bye horses, I'm flying, flying, flying over you
Ooooooooooooooo
Ooooooooooooooo
jueves, 16 de mayo de 2013
La ollita
El cáncer carcomía los huesos de Pedro. Carcomía su alma con la tristeza de saberse muerto antes de morir y también carcomía su cerebro, porque ese parásito celular se le había ubicado allí. El dolor ,en todos los sentidos y significados de la palabra, era más que insoportable.
Era triste, sí, pero no era normal su tristeza. Tenía objetivos y era una buena persona. Muchos se volcaron con él, apoyandole. Nunca le dejaron de visitar hasta que se olvidaron y dieron por hecho que ya estaría muerto. Los apoyos no valen nada cuando tu cuerpo se esta pudriendo, bien lo sabía Pedro.
Llamó a la enfermera, para pedirme más morfina. No se la dio.
Llamó a su médico, pensando en ver si había una ligera recuperación para poder salir, y así pillar algo de maría al buen camello que tanto le había servido en sus breves estancias en el exterior.
El médico que trataba su caso estaba de vacaciones. Lo normal.
Descansaba más que trabajaba,
¡ese maldito oncólogo!
Tocó su hígado y lo sintió. Sintió la pequeña pelotita de la muerte, la primera metástasis que tuvo, viajando del cerebro hasta el hígado. Tuvo que presionar mucho y morir de dolor por hacerlo, pero eso le recordaba que estaba vivo. Una sonrisa sádica se dibujó en su rostro cuando, de repente, escupió sangre. El cáncer le recordaba su mortalidad.
Volvió a sonreír, volvió a ser inmortal. Si lograba matarse por si mismo, le ganaría la batalla al cáncer, disperso por su cuerpo. Su mente estaba nublada. Seguro que el tumorcito le estaba presionando alguna vía y por eso se sintió presto a perder el conocimiento. No quiso perder el tiempo.
Agarró una muleta y rompió uno de los cristales por donde entraba la luz. No se podía abrir pero con el golpe había hecho un espacio lo suficiente mente grande para caber con su delgado y consumido cuerpo entre las aristas de cristal. asomo la cabeza y pensó con el cerebro podrido que una caída desde un quinto piso sería lo suficiente como para matarlo. Perdió el conocimiento y cayó, siendo feliz.
Su cuerpo de resquebrajo la pelvis, las costillas y se rompió un fémur en tres partes, mas su cabeza, milagrosa y desgraciadamente, había quedado solo contusionada. Ni un derrame, ni un infarto cerebral. Cuando despertó, lo hizo con mucha rabia.
El cáncer no había ganado todavía, pero se estaba regodeando de su fracaso con un indescriptible dolor de las costillas rotas presionando sobre el hígado inflamado, primera metástasis de su doloroso delirio.
Era triste, sí, pero no era normal su tristeza. Tenía objetivos y era una buena persona. Muchos se volcaron con él, apoyandole. Nunca le dejaron de visitar hasta que se olvidaron y dieron por hecho que ya estaría muerto. Los apoyos no valen nada cuando tu cuerpo se esta pudriendo, bien lo sabía Pedro.
Llamó a la enfermera, para pedirme más morfina. No se la dio.
Llamó a su médico, pensando en ver si había una ligera recuperación para poder salir, y así pillar algo de maría al buen camello que tanto le había servido en sus breves estancias en el exterior.
El médico que trataba su caso estaba de vacaciones. Lo normal.
Descansaba más que trabajaba,
¡ese maldito oncólogo!
Tocó su hígado y lo sintió. Sintió la pequeña pelotita de la muerte, la primera metástasis que tuvo, viajando del cerebro hasta el hígado. Tuvo que presionar mucho y morir de dolor por hacerlo, pero eso le recordaba que estaba vivo. Una sonrisa sádica se dibujó en su rostro cuando, de repente, escupió sangre. El cáncer le recordaba su mortalidad.
Volvió a sonreír, volvió a ser inmortal. Si lograba matarse por si mismo, le ganaría la batalla al cáncer, disperso por su cuerpo. Su mente estaba nublada. Seguro que el tumorcito le estaba presionando alguna vía y por eso se sintió presto a perder el conocimiento. No quiso perder el tiempo.
Agarró una muleta y rompió uno de los cristales por donde entraba la luz. No se podía abrir pero con el golpe había hecho un espacio lo suficiente mente grande para caber con su delgado y consumido cuerpo entre las aristas de cristal. asomo la cabeza y pensó con el cerebro podrido que una caída desde un quinto piso sería lo suficiente como para matarlo. Perdió el conocimiento y cayó, siendo feliz.
Su cuerpo de resquebrajo la pelvis, las costillas y se rompió un fémur en tres partes, mas su cabeza, milagrosa y desgraciadamente, había quedado solo contusionada. Ni un derrame, ni un infarto cerebral. Cuando despertó, lo hizo con mucha rabia.
El cáncer no había ganado todavía, pero se estaba regodeando de su fracaso con un indescriptible dolor de las costillas rotas presionando sobre el hígado inflamado, primera metástasis de su doloroso delirio.
...Llorar no es de hombres...
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Micro-relatos para Macro-personas
miércoles, 15 de mayo de 2013
Hoy saldrá bien cara, amigo...
De repente, pretendio sorprenderse por los hechos que pasaron (y los que pasarían). Cosa que le paso a Juanito cuando, en el lecho de la mujer de turno, se dio cuenta de que era un mujeriego y un irrespetuoso con su chica, la dulce Barbie. Chicaplástica por antonomasia pero no debido a su mote, sino al medio que le rodea. Bárbara se llamaba.
Juanito se acordó de ella mientras duraba el presente coito: era buena, demasiado. Le quería con el corazón al pobre y solitario hombre, que nunca quiso, en realidad, estar con ella. Sus magníficas piernas fueron las que le obligaron a decir que "Si". Pero el Niño Juan, como le llamaban en el barrio, no estaba preparado. Sentía las imaginarias cadenas de la relación pesando sobre él nada más escuchar un "Te quiero" de los labios carmesíes pintados para la ocasión, poco después de acostarse juntos por primera vez: ella era una niña, una Lolita mental.Un brote que simulaba ser una flor. Y en su dulzura esta mujer, regalo de el Señor, era capaz de hacer mejores a los hombres y de sacar las cosas buenas de todas las personas. Menos con Juan, su "flaquito", su "peluche".
Juan era diferente, era de otra pasta. Juan era carismático, tanto como ella. Pero su simpatía reclamaba deseo. Y deseo daba, casi de una manera diabólica. Era sexualmente atractivo para todas las mujeres, pero ese privilegio le agrió el corazón porque no tuvo que esforzarse en conseguir nada alguna vez. Todo se lo dieron, pero Juan eso no veía. Su Bárbara era una más, era su trofeo conseguido. Era la Chicaplástica más linda de todas, pero estaba de exibición, no para uso.Y el amor que sentía hacia ella era el que se puede tener por un buen Ferrari nuevo.
Barbie había estado llorando. Lloraba todas las noches y a todas las horas. Lloraba en un cuartito o de camino hacía el tren. Barbie no lloraba de costumbre: se dolía cada vez como si fuese la primera vez que las lágrimas cruzaran su rostro y vivía confusa antes ese nuevo asombro de llanto constante.
Estaba sola, pero no desde un punto de vista social. Todos la llamaban y la querían: ella lo sabía. Pero ¡Dios!, su mundo era diferente una vez cruzadas las puertas de su casa. El plástico con el que se recubría todas las veces al salir de casa no era el mismo, una vez despojada su armadura feliz y perfecta.
Barbie se dolía de Juan. De no poder hacer nada con él. Le quería, le quería mucho, muchisimo. Pero nunca llegaría a amarle. Y, armándose de valor, se preparó para contarle todos sus sentimientos al respecto. Sentimientos que nunca serían escuchados a conciencia por Juanito, que se vio despojado de su posesión más valiosa y lucharía con sangre para retenerla.
Juanito se acordó de ella mientras duraba el presente coito: era buena, demasiado. Le quería con el corazón al pobre y solitario hombre, que nunca quiso, en realidad, estar con ella. Sus magníficas piernas fueron las que le obligaron a decir que "Si". Pero el Niño Juan, como le llamaban en el barrio, no estaba preparado. Sentía las imaginarias cadenas de la relación pesando sobre él nada más escuchar un "Te quiero" de los labios carmesíes pintados para la ocasión, poco después de acostarse juntos por primera vez: ella era una niña, una Lolita mental.Un brote que simulaba ser una flor. Y en su dulzura esta mujer, regalo de el Señor, era capaz de hacer mejores a los hombres y de sacar las cosas buenas de todas las personas. Menos con Juan, su "flaquito", su "peluche".
Juan era diferente, era de otra pasta. Juan era carismático, tanto como ella. Pero su simpatía reclamaba deseo. Y deseo daba, casi de una manera diabólica. Era sexualmente atractivo para todas las mujeres, pero ese privilegio le agrió el corazón porque no tuvo que esforzarse en conseguir nada alguna vez. Todo se lo dieron, pero Juan eso no veía. Su Bárbara era una más, era su trofeo conseguido. Era la Chicaplástica más linda de todas, pero estaba de exibición, no para uso.Y el amor que sentía hacia ella era el que se puede tener por un buen Ferrari nuevo.
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Estaba sola, pero no desde un punto de vista social. Todos la llamaban y la querían: ella lo sabía. Pero ¡Dios!, su mundo era diferente una vez cruzadas las puertas de su casa. El plástico con el que se recubría todas las veces al salir de casa no era el mismo, una vez despojada su armadura feliz y perfecta.
Barbie se dolía de Juan. De no poder hacer nada con él. Le quería, le quería mucho, muchisimo. Pero nunca llegaría a amarle. Y, armándose de valor, se preparó para contarle todos sus sentimientos al respecto. Sentimientos que nunca serían escuchados a conciencia por Juanito, que se vio despojado de su posesión más valiosa y lucharía con sangre para retenerla.
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Micro-relatos para Macro-personas
lunes, 13 de mayo de 2013
Quién fuera Gabo...
Yo, que llevo ya unos añitos en Blogger, que mi novia es una escarola y le gusta llevar siempre el ombligo al aire. Yo, que engordo y adelgazo con la facilidad de Wall Street...
Yo, que veo continuamente morir a grandes escritores y vivir a mediocridades sin sentido, que no se qué... ¿pero qué demonios les pasa? Es que... ¡Joder! ¿acaso no se dan cuenta de que hacen plagio? ¿de que lo suyo no es influencia, sino plagio directo y siniestro, sinestésico y plástico? ¡Diocristo! Es que ¡es la muerte! ¡El bochorno y el oprobio más puro! Y se me ponen los pelos de punta, claro esta.
Yo: ser sensible y tangible, que muere por nada y critica hasta la muerte a la pelusa más pequeña. Yo, Larra del siglo XXI. Yo, la Muerte. Yo, batuta y director. Yo, la Muerte. ¡Ah, Señor!
Y cuando era niño, mi madre me ocultaba cosas. Y cuando hablaba de algo y no quería que yo me enterase, para referirse a mi me llamaba Nicolás. Y yo me enteraba, Mamá. Nunca he sido un niño tonto. Bueno, solo un poquito ahora. Niño autista y sólo y tonto (¿"Sólo" lleva tilde? creo que no...)
Y Gabo, mi tio, me dijo una vez: "Para escribir bien, hay que creerse mejor que Cervantes..." Ah, dios... Gabo. Lástima que estés ahora seníl. Tu mente, en proceso de destrucción, es buena analogía con aquél horroroso huracán que barrió Macondo (y a los olvidados Buendia) de la faz de la Tierra. Mi corazoncito y mi sensibilidad se rinden a tus pies de golem de ciénaga caribeña, majestuoso y de barro. Yo no se si eres Prometeo, pero nos has traído buen fuego a los hombres.Descansa en paz, antes incluso de descansar. Te lo mereces. Serás mi Prudencio Aguilar y viviré atado al castaño de la literatura americana. Espero comprometerme con eso.
Hasta mañana...
Yo, que veo continuamente morir a grandes escritores y vivir a mediocridades sin sentido, que no se qué... ¿pero qué demonios les pasa? Es que... ¡Joder! ¿acaso no se dan cuenta de que hacen plagio? ¿de que lo suyo no es influencia, sino plagio directo y siniestro, sinestésico y plástico? ¡Diocristo! Es que ¡es la muerte! ¡El bochorno y el oprobio más puro! Y se me ponen los pelos de punta, claro esta.
Yo: ser sensible y tangible, que muere por nada y critica hasta la muerte a la pelusa más pequeña. Yo, Larra del siglo XXI. Yo, la Muerte. Yo, batuta y director. Yo, la Muerte. ¡Ah, Señor!
Y cuando era niño, mi madre me ocultaba cosas. Y cuando hablaba de algo y no quería que yo me enterase, para referirse a mi me llamaba Nicolás. Y yo me enteraba, Mamá. Nunca he sido un niño tonto. Bueno, solo un poquito ahora. Niño autista y sólo y tonto (¿"Sólo" lleva tilde? creo que no...)
Y Gabo, mi tio, me dijo una vez: "Para escribir bien, hay que creerse mejor que Cervantes..." Ah, dios... Gabo. Lástima que estés ahora seníl. Tu mente, en proceso de destrucción, es buena analogía con aquél horroroso huracán que barrió Macondo (y a los olvidados Buendia) de la faz de la Tierra. Mi corazoncito y mi sensibilidad se rinden a tus pies de golem de ciénaga caribeña, majestuoso y de barro. Yo no se si eres Prometeo, pero nos has traído buen fuego a los hombres.Descansa en paz, antes incluso de descansar. Te lo mereces. Serás mi Prudencio Aguilar y viviré atado al castaño de la literatura americana. Espero comprometerme con eso.
Hasta mañana...
...y... ¡Sí, mi novia es una escarola!
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Dias normales de nuestra vida...
sábado, 30 de marzo de 2013
Oda a priori
Me pones triste tu, que vives tan lejos
en la realidad. Me pones triste
de una manera diferente. No como la pobreza de las almas
y la injusticia de los iguales, que son tan ajenas para mi.
Me pones triste en el corazón, como creo que
las cosas deberian sentirse de verdad.
No se que decir, estoy consternado de tanta tristeza.
¿tan complicados somos los humanos? Es bueno saberlo.
La verdad es fría y pesada, como un glaciar.
Esa verdad es que mi ser esta tan lejos de todo,
como situada en el punto exacto del polo sur.
La verdad es que me pone triste
que seas tu quien me lo haya hecho saber.
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Dias normales de nuestra vida...,
Reflexion-mania
lunes, 18 de febrero de 2013
Relaciones asexuales
"...se hace de rogar con su dulce mirada. Mi pequeño ser olvidado, asterisco, conservado en los pliegues mis muñecas de vieja que conservo desde niña..."
Creo que una persona que no odia los Lunes no puede ser normal. Debe de tener un trastorno bastante grande en su cabeza. Lunes, en negrita o como sea. Es Lunes, el terror de cualquier ser humano que viva en el capitalismo y que dé a cada día cierta importancia, según los acontecimientos rutinados que tenga por aquel día. El lunes no puede deparar nada bueno. Pero yo no odio los lunes.
Pienso en que tengo que cortarme el pelo, en ver una película en el cine, en tomarme una cerveza con buena gente o con mis amigos antiguos. Pienso y requetepienso en el regalo, pero o puedo llegar a una conclusión plausible sobre por qué he de odiar los lunes.
No estoy bien de la cabeza, no siento ni experimento nada. Dejé al SuperMotorInmóvil y me he convertido en la nada que vive del pasado. Y vivir del pasado se hace entre amigos, no en soledad. Creo que es mi estado de Soledad más profundo, ¿qué es soledad? Pues ese momento en el que te das cuenta de que te gustan los lunes. O, en realidad, no te disgusta ningún día de la semana. No te disgusta nada. Solo vegetas.
¡Ay Señor, dame problemas, vidas y experiencias para poder plasmarlas y escribir sobre ellas! Mientras tanto, me daré un parón y ordenaré como buena ama de casa, un Lunes por la mañana...
....Ç'est moi....
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Reflexion-mania
sábado, 9 de febrero de 2013
Le Roi Danse
-Déjame mirarte solo un rato, capullito de alhelí. ¡Sal de tu caparazón y muéstrate!
-No puedo, no estoy aquí. Me he quedado sin SER...
-No puedo, no estoy aquí. Me he quedado sin SER...
...mentirosa, mentirosilla...
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